Stop bombas de racimo

En febrero, coincidiendo con la celebración de la Conferencia de Wellington (Nueva Zelanda), la CMC (de la que forma parte la Fundación para la Paz) y Greenpeace presentaron en España la campaña “Stop bombas de racimo”. Esta iniciativa participa activamente en el llamado Proceso de Oslo que trabaja para lograr un tratado internacional que prohíba las bombas de racimo en finales de este año

Nace la campaña La Conferencia de Wellington

Tras una semana de intensas negociaciones, las voces de las víctimas y de los estados más comprometidos prevalecieron en la cumbre de Wellington (18-22 de febrero de 2008) donde se aprobó un borrador del Tratado de prohibición de las bombas de racimo que se negociará formalmente en Dublín, el próximo mes de mayo.

Las organizaciones de la CMC (Fundación para la Paz, Justicia y Paz, Movimiento por la Paz y el Comité de Ayuda al Refugiado) y Greenpeace se muestran muy satisfechas porque el texto del borrador no se rebajó durante la conferencia y valoran como un gran éxito el hecho de que 82 países firmaran el texto. 

En total, más de 500 representantes de 122 Gobiernos, así como organizaciones de la sociedad civil y supervivientes de las bombas de dispersión procedentes de 38 países participaron en la que fue el penúltimo encuentro del Proceso de Oslo. Después de intensas discusiones hubo un amplio acuerdo sobre los artículos que se refieren a la asistencia a las víctimas, la limpieza de áreas contaminadas por submuniciones sin detonar y la destrucción de arsenales.

Las cuestiones más polémicas son las posibles excepciones que piden algunos países para algunos tipos de bombas de racimo (Con determinadas características técnicas); los periodos de transición durante los cuales, a pesar de que hayan sido prohibidas, aunque podrían utilizarse; y el uso de bombas de dispersión en operaciones militares realizadas con países que no
hayan firmado el tratado.

Otra cuestión controvertida es la responsabilidad de los países que hayan utilizado bombas de dispersión en el pasado de ayudar a la limpieza y retirada de las municiones. Para la campaña “Stop bombas de racimo” estas armas ya no tienen sentido. Se trata de un arma propia de la Guerra Fría, diseñada para utilizarse contra columnas blindadas del Pacto de Varsovia a las grandes llanuras centroeuropeas. Pero, cuando se usan en los campos de olivos del sur de Líbano y en los saturados suburbios de Basora, de forma inevitable matan civiles y, además, no suponen una ventaja militar.

El papel del Gobierno español

La CMC y Greenpeace felicitan al Gobierno español por haber firmado la Declaración de Wellington. Este es un paso positivo que está en consonancia con el compromiso de dar apoyo a todas las iniciativas dirigidas a la prohibición de las bombas de dispersión expresado en la Ley de Comercio de Armas, aprobada el pasado mes de diciembre.

Sin embargo, la insistencia de la delegación española en la necesidad de consenso y de que se tengan en cuenta las preocupaciones de algunos países en relación a las excepciones son un motivo de preocupación ya que representa un retroceso respecto a su postura en la conferencia de Viena (diciembre de 2007).

Desde la campaña, pedimos al Gobierno español que apoye un Tratado que no contenga excepciones y que dé prioridad a las consecuencias humanitarias de las bombas de racimo. Para tener más información actualizada de la campaña:
www.stopbombesdispersio.org

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